OPTIMISMO REALISTA

El optimismo es una actitud o tendencia de ver y juzgar las cosas en su aspecto positivo o más favorable. 

Son muchas las investigaciones que indican que las personas optimistas tienen mayor probabilidad de alcanzar éxitos. Las personas optimistas tienen la capacidad de poder ver el lado bueno de las cosas por muy negativas que puedan parecer en un primer momento.

Como actitud interna, es un valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y con perseverancia, tratando de descubrir lo positivo en cada momento. La persona optimista mantiene una visión positiva y confía en que cada situación adversa pasará y continuará su vida de forma satisfactoria.

Beneficios del optimismo

Una actitud positiva ayuda a la gente a ser feliz y a tener más  posibilidades de éxito. El optimismo puede proteger a las personas de la depresión, la ansiedad y la apatía.. Una actitud optimista permite que las personas puedan resistir más el estrés. El optimismo puede hasta hacer que la gente viva más años ya que fortalece el sistema inmune. Además hace que las relaciones interpersonales sean mejores lo que contribuye a una vida más satisfactoria.

Qué dice la ciencia

En un estudio realizado por Charles S. Carver, Michael F. Scheier, Suzanne C. titulado Optimism y publicado por “Clinical Psychology Review”, se llegó a estas conclusiones:

Los niveles más altos de optimismo se han relacionado con un mejor bienestar percibido en tiempos de adversidad o dificultad. De acuerdo con tales hallazgos, el optimismo se ha relacionado con niveles más altos de afrontamiento de compromiso y niveles más bajos de afrontamiento de evitación o desconexión. Hay evidencia de que el optimismo está asociado con tomar medidas proactivas para proteger la salud, mientras que el pesimismo está asociado con conductas dañinas para la salud. De acuerdo con tales hallazgos, el optimismo también está relacionado con indicadores de una mejor salud física.

Tipos de optimismo

Pero no confundamos optimismo con una forma de ignorancia “ciega” en la que pensamos que sencillamente todo irá bien y que no debemos preocuparnos por nada en absoluto. 

El optimismo ciego no funciona. Si ves el mundo solo de color rosa harás una mala estimación de riesgos. Pensar con empeño en  que todo saldrá bien porque sí, no es la actitud adecuada para que el optimismo funcione. Además si no se es consciente de las opciones ya sean buenas o malas, se sufrirá una mayor sensación de derrota cuando las cosas no salgan bien.

El ideal es el optimismo consciente o realista. Con él, no obviamos lo negativo, sino que aceptamos que pueden ocurrir situaciones difíciles, pero que las enfrentaremos de la mejor manera posible para no quedarnos atrapados en ellas.

Realista – No se niega lo negativo, pero uno no se queda fijado en ello.

“Soy consciente de que algo puede salir mal, pero elijo cómo me siento”

Con el optimismo realista ponemos el foco en lo positivo de la situación y en lo que está en nuestra mano cambiar. Podemos discernir la oscuridad pero también los rayos de luz.

El cosmos es oscuro pero también tiene estrellas brillantes.

Podemos potenciar el optimismo realista si lo acompañamos de :

  • Entusiasmo, energía y emociones positivas.
  • Perspectiva amplia y  creatividad para solucionar problemas.
  • Apertura a opciones y posibilidades, actitud abierta al cambio.
Optimismo radical

Existe otro tipo de optimismo, al que llamaremos “radical”. Como ejemplo podemos pensar en el caso de Viktro Frankl, un neurólogo y psiquiatra de origen austríaco que sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau.

Viktor Frankl lo perdió todo:familia, trabajo, posesiones, etc. En los campos de concentración pasaba frío y hambre y todo tipo de penurias físicas y psicológicas. Pero él aún así le dijo SÍ a la vida. Eligió cómo sentirse en su interior.

Viktor Frankl propone que todo ser humano tiene la libertad de elegir con qué actitud se enfrenta a su vida. Según su libro “El hombre en busca de sentido” las experiencias en el campo de concentración muestran que el hombre puede elegir”. Había hombres que caminaban por las chozas dando ánimo y compartiendo su último pedazo de pan con otros.

Viktor Frankl no perdió la esperanza, se aferró a ella. En lugar de dejarse llevar por la desesperación y el pesimismo, tuvo visión de futuro para darse cuenta de que esa situación terminaría antes o después. Transformó su sufrimiento en triunfo.

“Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. Viktor Frankl.

Cultivar el optimismo

Recordar la belleza pasada y pensar en la posible belleza del futuro. Nutrirnos de la belleza de los buenos momentos para tener fuerzas ante las dificultades. Recordar que podemos volver a sentirnos bien a pesar de las circunstancias actuales.

Nuestra vida no es todo el sufrimiento, podemos vivir momentos divertidos y satisfactorios aún en medio de la adversidad.

Reintrepreta la realidad que estás viviendo para encontrar aspectos positivos que quizá se te han pasado por alto.

Mira los retos que se presentan como oportunidades de crecimiento.

No pierdas la esperanza de volver a sentirte bien. Cuando abandonamos la esperanza ya no hay posibilidad de acción.

Confiar en ti mismo y en tus posibilidades de recuperación. Confía en que puedes adquirir habilidades nuevas. Cuanto más “vives” más te expones a cambios y a diferentes situaciones que te hacen crecer.

Rodéate de personas optimistas. Esto te ayudará a mantener el foco adecuado para superar posibles problemas.

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