MEDITACIÓN EN MOVIMIENTO

«Si permaneces consciente, todo lo que hagas será meditación». Osho.

La imagen que nos viene a la mente cuando hablamos de meditar es la de alguien inmóvil con los ojos cerrados. Pero existen otras prácticas que complementan la meditación sedente y que pueden realizarse en movimiento.
La meditación en movimiento consiste en mantener un estado de  concentración absoluta mientras realizas alguna actividad. Podemos encontrar su origen en diferentes culturas de todo el mundo a través de prácticas tradicionales como el Yoga, Taichi, Chi Kung o las danzas tribales.
Osho, el filósofo y místico hindú, mencionado al principio, sostiene que cualquier actividad puede ser convertida en meditación.
La idea de movernos mientras meditamos es concentrarnos y poner el foco en el aquí y el ahora sin importar lo que estemos haciendo. Por tanto, esta experiencia podría vivirse mientras caminamos, danzamos o realizamos otros ejercicios con atención plena.
Al meditar entramos en un estado de conciencia en el que no juzgamos y simplemente observamos. Al igual que hacemos con las prácticas de meditación sedente, si nos distraemos mientras meditamos en movimiento, volveremos de forma amable y consciente al ejercicio que estemos realizando.

 

La idea es silenciar las turbulencias mentales y liberar bloqueos físicos a través de la concentración en los movimientos que realiza nuestro cuerpo.

A través del movimiento consciente podemos acceder a un espacio interior que nos proporciona energía. Para muchas de nuestras mentes inquietas, mover el cuerpo es mucho más fácil que quedarse sentado.
Se consigue, además, un grado elevado de autoconocimiento ya que exploramos nuestras capacidades, limitaciones o habilidades. Siempre sin juzgar y con una mente abierta a la experiencia.
En los conocidos programas MBSR (Reducción del Estrés Basado en Minfulness) los asanas (posturas corporales) de yoga, son una parte fundamental. Se realizan ejercicios sencillos adaptados a cualquier persona. No es necesario ser especialmente flexible ni tener una preparación física previa. Se trata de «desautomatizar» la actividad que se está realizando y ejecutarla con atención plena. Se toma consciencia de cómo se encuentra el cuerpo, de su peso, de las sensaciones del entorno, de cómo se mueve cada músculo, de la tensión o relajación, etc.
Personalmente pienso que la meditación en movimiento no puede sustituir totalmente a las prácticas formales, pero creo que sí es un gran aliado para muchas personas a las que les cuesta permanecer en quietud. Con la meditación en movimiento podemos armonizar y elevar nuestros niveles de conciencia. Lo ideal, a mi modo de ver, es intercalar prácticas formales sedentes con prácticas en movimiento.

Cómo meditar en movimiento

Voy a poner como ejemplo de meditación en movimiento el yoga ya que llevo practicando como aficionada unos años. Pero puedes aplicar los pasos que describo a cualquier tipo de movimiento físico o ejercicio, por ejemplo mientras caminas o bailas suavemente.

 

El Yoga es una práctica ancestral que significa ‘unión’. El enfoque está puesto en conectar cuerpo, mente y espíritu.

Pasos para realizar una secuencia de yoga meditativa:
  1. El primer paso es revisar la actitud. Antes de ponerte en la esterilla o comenzar a realizar el ejercicio que te hayas propuesto es importante entrar en un estado de calma. Esto puedes conseguirlo a través de la respiración. Realiza tres o cuatro respiraciones profundas.
  2. Deja a un lado cualquier expectativa o idea previa que tengas. Céntrate en tu intención de permanecer de manera consciente y atenta a tu cuerpo y a tus sensaciones.
  3. Permanece presente en el ahora y cada vez que te distraigas vuelve a traer la atención al movimiento, de manera amable y serena. Para asentarte en este momento único e irrepetible puedes preguntarte: ¿qué estoy sintiendo ahora? ¿noto frío o calor? ¿cómo está mi cuerpo?.
  4. Comienza a moverte muy despacio, con suavidad. No tengas ninguna prisa.
  5. Mantén cada postura unos momentos de forma que puedas respirar y notar los puntos de apoyo así como la sensación de tensión de los músculos. No hay nada más importante en este momento que centrarte en tus movimientos y sensaciones.
  6. Deshaz la postura también con calma y tomando consciencia de cada movimiento. Trata de hacerlo aún más despacio.

«El movimiento forma parte de la esencia humana y por tanto puede acercarnos a ella»

 

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