ECUANIMIDAD: LA MEJOR ACTITUD PARA PRACTICAR MINDFULNESS

Seguramente ya habrás comprobado que para cualquier desempeño que quieras realizar en la vida, la actitud con la que lo afrontes es la clave del éxito.

Se dice que cuando un enfermo desea realmente curarse, tiene más posibilidades de hacerlo que aquellos que ven su futuro con pocas esperanzas. Para tocar un instrumento, aquel que adquiera el hábito y muestre mayor interés será el que consiga un mejor resultado.
Pues con el mindfulness ocurre igual, la actitud con la que te enfrentes a su práctica será uno de los pilares más importantes.
Puede que hayas adquirido muchos conocimientos sobre el tema de la meditación y que le dediques mucho tiempo, pero si no meditas con la actitud adecuada, el proceso se verá dificultado.
Para tener la actitud más favorable es bueno partir de una adecuada relación con nosotros mismos y con lo que experimentamos durante la práctica.

Ecuanimidad y no juicio

La palabra «ecuanimidad» proviene del latín aequanĭmis, que se forma, a su vez, con las voces aequus, que significa ‘igual’, y animus, ‘ánimo’, es decir, aquel que tiene constancia de ánimo.
La actitud ecuánime implica mantener la serenidad y no dejarse arrastrar fácilmente por las emociones. Una persona ecuánime es alguien que se caracteriza por mantener la calma y la compostura ante las adversidades y las dificultades.
Otras características de la persona ecuánime son:
  • Estabilidad
  • Tolerancia
  • Paciencia
  • Comprensión
Todas estas, son cualidades que se pueden trabajar y cultivar con mindfulness.
Sentarse a meditar supone enfrentarse a todas nuestras sensaciones, emociones y pensamientos, aparte de otros sucesos externos. Esto ocurre porque el hecho de parar y tomar conciencia del momento presente nos permite darnos cuenta de todos estos estímulos.
Con frecuencia nos enfrentamos a un incesante ir y venir de pensamientos y a emociones que puede que no nos gusten. Nuestra mente normalmente reacciona trayendo más pensamientos alrededor de lo que nos preocupa, con lo que se puede llegar a dificultar aún más la práctica meditativa.

¿Qué podemos hacer para que nuestra actitud sea una aliada y no nos perjudique?

La cuestión es observar los pensamientos, emociones o distracciones sin apego y sin rechazo, es decir, con la mayor ecuanimidad posible.
Es probable que no lo consigas en las primeras prácticas. Incluso en meditadores experimentados puede ser un obstáculo, pero no es una barrera insuperable, con atención, paciencia y amabilidad hacia uno mismo se consigue mejorar.

La consigna será:  Observar sin apego y sin rechazo.

Poco a poco pasaremos de una mente que se queda atascada en sus propios contenidos a una mente observadora y ecuánime, es decir, que no juzga.
La mente ecuánime muestra armonía y equilibrio sano con sus pensamientos.
Estas actitudes aplicadas a nuestros propios pensamientos nos ayudarán en gran medida a cultivar una buena actitud ante la práctica, no dejándonos llevar por preocupaciones o anticipaciones, sino simplemente observando y centrando nuestra atención, sin juicios.
Algunos sugerencias que te pueden ayudar a la hora de mostrar ecuanimidad en la práctica de meditación son:
  •  Cuando te venga un pensamiento que te distraiga o una incomodidad pregúntate ¿Cómo puedo enfrentarme a esto con ecuanimidad? ¿Cómo puedo mantener la calma a pesar de esta dificultad?
  • Si te ronda la cabeza algo del pasado y no te deja concentrarte puedes decirte: «Las cosas fueron como fueron, ya no se pueden cambiar. Puedo estar con las cosas como ocurrieron. Voy manejar esto con valentía y con ecuanimidad».
  • Si te está ocasionando distracciones algo que está ocurriendo en este momento puedes decirte a ti mismo/a lo siguiente: «Las cosas son como son. Puedo vivir con esta incomodidad. Quizá no me gusten estas cosas, y eso está bien. Quizá no sean lo que quiero, pero puedo estar con ello. Tengo la capacidad de estar con la vida tal como es».

Las cosas son como son. Puedo estar con las cosas como son. Tengo la capacidad de estar con la vida tal como es.

  • Si por el contrario es algo del futuro lo que te preocupa y no te deja concentrarte podrías decirte: «Esto que estoy pensando aún no ha pasado. Haré cuanto esté en mi mano por que salga todo bien. Pero no puedo controlarlo todo y comprendo que hay imprevistos que no está a mi alcance manejar. Puedo vivir y estar en calma aunque tenga alguna incertidumbre»

Recuerda que todos tenemos la capacidad, la solidez y la fuerza dentro de nosotros para manejar lo que la vida nos traiga.

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